Videojuegos y concentración: qué relación existe entre jugar y mantener la atención

Los videojuegos exigen atención de una forma muy particular. En una partida puede ser necesario observar varios elementos de la pantalla, reaccionar rápidamente, recordar un objetivo y evitar distracciones durante algunos minutos.
Por eso es fácil llegar a una conclusión aparentemente lógica: si una persona puede concentrarse durante mucho tiempo jugando, también debería ser capaz de mantener esa misma atención al estudiar, leer o realizar tareas escolares.
Sin embargo, la realidad es más compleja.
La concentración depende mucho de la actividad, la motivación, el nivel de dificultad y el entorno. Un niño puede mantenerse completamente atento a un videojuego que le interesa y distraerse pocos minutos después al empezar una tarea que considera aburrida.
Eso no significa necesariamente que tenga una buena o mala capacidad de atención. Significa que diferentes actividades exigen distintos tipos de esfuerzo mental.
Comprender esta diferencia ayuda a analizar de manera más equilibrada la relación entre videojuegos y concentración.
- Concentrarse jugando no es exactamente lo mismo que concentrarse estudiando
- Los videojuegos pueden exigir una atención muy activa
- Mantener la atención depende también del interés
- La atención selectiva dentro de un videojuego
- Los juegos rápidos y la capacidad de reaccionar
- Cuando demasiados estímulos pueden dificultar cambiar a una tarea tranquila
- Jugar mientras se hacen otras cosas reduce la atención disponible
- La concentración también necesita pausas
- La dificultad adecuada ayuda a mantener la atención
- Los objetivos claros facilitan concentrarse
- La frustración puede romper completamente la concentración
- Dormir bien influye en la capacidad de mantener la atención
- Los padres pueden observar el comportamiento completo
- Utilizar algunas estrategias de los videojuegos para estudiar
- No utilizar videojuegos como explicación para cualquier problema de atención
- Preguntas frecuentes sobre videojuegos y concentración
- Aprender a dirigir la atención importa más que estar concentrado durante horas
Concentrarse jugando no es exactamente lo mismo que concentrarse estudiando
Imaginemos dos situaciones.
En la primera, un adolescente juega una partida donde constantemente aparecen sonidos, movimientos, objetivos y recompensas.
En la segunda, necesita leer varias páginas de un libro y después responder algunas preguntas.
Ambas actividades requieren atención, pero de maneras diferentes.
El videojuego ofrece cambios frecuentes.
Cada pocos segundos puede aparecer algo nuevo.
El jugador recibe información inmediata sobre sus acciones.
Si hace algo correctamente, lo ve casi enseguida.
Si comete un error, también obtiene una respuesta rápida.
En cambio, estudiar puede requerir mantener la atención durante más tiempo sin recibir estímulos constantes.
La recompensa tampoco siempre es inmediata.
Una persona puede pasar media hora estudiando y no saber realmente cuánto aprendió hasta después.
Por eso ser capaz de permanecer concentrado jugando durante una hora no significa automáticamente que resulte sencillo concentrarse durante una hora leyendo.
Son contextos diferentes.
Los videojuegos pueden exigir una atención muy activa
En determinados juegos, el jugador necesita vigilar constantemente lo que ocurre.
Puede observar un mapa, controlar un personaje, escuchar indicaciones y tomar decisiones al mismo tiempo.
Esta experiencia puede exigir bastante atención.
Por ejemplo, en un juego de estrategia quizá sea necesario controlar recursos mientras se observa lo que hace otro jugador.
En una aventura, puede haber que recordar hacia dónde ir mientras se buscan objetos.
En un juego de puzles, la atención puede centrarse en reconocer patrones y encontrar una solución.
Todo esto demuestra que jugar videojuegos no es necesariamente una actividad mentalmente pasiva.
La persona participa.
Observa.
Decide.
Reacciona.
El tipo de atención utilizado dependerá del juego.
Mantener la atención depende también del interés
La motivación cambia mucho nuestra capacidad para mantenernos centrados.
Una actividad que despierta curiosidad puede hacer que el tiempo parezca pasar rápidamente.
En cambio, una tarea que no resulta interesante puede sentirse mucho más larga.
Esto ocurre tanto con videojuegos como con otras actividades.
Un niño puede pasar bastante tiempo construyendo algo dentro de un juego porque quiere ver el resultado final.
Ese mismo niño puede perder rápidamente la concentración al realizar una tarea repetitiva.
No necesariamente existe una contradicción.
El videojuego ofrece un objetivo que para él tiene sentido.
La tarea quizá no.
Por eso, cuando un niño dice que no puede concentrarse para estudiar pero juega durante mucho tiempo, responder simplemente “sí puedes concentrarte porque juegas horas” no siempre ayuda.
Es más útil preguntarse qué hace que una actividad mantenga su interés.
A veces puede faltar claridad sobre lo que tiene que hacer.
En otras ocasiones la tarea parece demasiado grande.
También puede haber distracciones alrededor.
Comprender la causa permite buscar soluciones más útiles.
La atención selectiva dentro de un videojuego
Los videojuegos suelen presentar mucha información al mismo tiempo.
El jugador necesita decidir qué es importante y qué puede ignorar.
Por ejemplo, puede haber elementos decorativos, sonidos, mensajes, movimientos y diferentes objetivos en pantalla.
No todo requiere la misma atención.
Con el tiempo, un jugador experimentado aprende dónde mirar.
Reconoce qué señales indican peligro.
Sabe qué información necesita consultar y cuál puede dejar en segundo plano.
Esto puede considerarse una forma de atención selectiva.
El jugador filtra información.
Un principiante, en cambio, puede sentirse abrumado porque intenta observar todo.
Este cambio demuestra cómo la experiencia modifica la manera de prestar atención dentro de una actividad.
Sin embargo, nuevamente conviene evitar conclusiones exageradas.
Ser muy eficiente seleccionando información dentro de un videojuego concreto no significa automáticamente que ocurra exactamente lo mismo en todas las situaciones de la vida diaria.
Los juegos rápidos y la capacidad de reaccionar
Algunos videojuegos requieren respuestas rápidas.
El jugador observa algo y debe decidir qué hacer casi inmediatamente.
A medida que gana experiencia, muchas respuestas se vuelven más rápidas porque reconoce situaciones conocidas.
Por ejemplo, ya sabe qué suele ocurrir después de cierta señal.
No necesita analizar desde cero cada vez.
Esta práctica puede hacer que parezca que el jugador tiene una concentración extraordinaria.
En realidad, una parte del rendimiento también procede de haber aprendido patrones.
Esto es similar a lo que ocurre en muchas otras actividades.
Una persona con experiencia conduciendo reconoce situaciones que un principiante necesita pensar conscientemente.
Un jugador experimentado también aprende a interpretar información rápidamente.
La atención y la experiencia trabajan juntas.
Cuando demasiados estímulos pueden dificultar cambiar a una tarea tranquila
Después de una sesión intensa, pasar inmediatamente a una actividad lenta puede resultar difícil para algunas personas.
Imaginemos terminar una partida competitiva y abrir inmediatamente un libro de estudio.
El contraste es enorme.
En el videojuego ocurrían cosas constantemente.
En el libro, hay que avanzar línea por línea.
Por eso puede ser útil introducir una pequeña transición.
Levantarse.
Beber agua.
Caminar unos minutos.
Preparar el espacio de estudio.
Después comenzar.
No se trata de afirmar que los videojuegos impiden concentrarse.
Se trata de reconocer que cambiar entre actividades muy diferentes puede requerir unos minutos de adaptación.
Jugar mientras se hacen otras cosas reduce la atención disponible
Un problema distinto aparece cuando los videojuegos no tienen un momento separado.
Algunos jóvenes intentan hacer deberes mientras mantienen un juego abierto.
Estudian unos minutos.
Después revisan la partida.
Vuelven a la tarea.
Responden un mensaje.
Juegan otra vez.
Este cambio constante puede hacer que avanzar resulte mucho más lento.
La solución es bastante sencilla: separar actividades.
Cuando llega el momento de estudiar, conviene cerrar el juego.
Cuando llega el tiempo de ocio, se puede jugar sin estar pensando constantemente en deberes pendientes.
Esta separación ayuda a que cada actividad reciba atención suficiente.
También evita la sensación de estar haciendo muchas cosas pero terminar pocas.
La concentración también necesita pausas
Mantener la atención durante mucho tiempo puede resultar cansado.
Esto ocurre jugando, estudiando o realizando cualquier tarea que requiera esfuerzo mental.
Por eso las pausas pueden ser útiles.
En una sesión de videojuegos, el jugador puede aprovechar el final de una partida para levantarse durante unos minutos.
Durante el estudio, puede hacer algo parecido después de completar una sección.
Las pausas no necesitan convertirse en periodos largos.
Su función es cambiar de actividad y recuperar algo de energía.
Aquí aparece una diferencia importante.
Utilizar un videojuego como pausa de cinco minutos mientras se estudia puede ser poco práctico si resulta difícil terminar después.
Una partida puede durar más de lo previsto.
Para descansos cortos suelen funcionar mejor actividades fáciles de detener, como caminar, beber agua o estirarse.
La dificultad adecuada ayuda a mantener la atención
Los videojuegos suelen ajustar progresivamente sus retos.
Al principio presentan tareas sencillas.
Después aumentan la dificultad.
Este sistema puede mantener al jugador interesado porque evita dos extremos.
Si todo fuera demasiado fácil, podría aburrirse.
Si fuera extremadamente difícil desde el principio, podría abandonar.
Esta idea también puede aplicarse a otras actividades.
Una tarea escolar demasiado grande puede dividirse en partes pequeñas.
Por ejemplo, en lugar de pensar:
“Tengo que estudiar todo el tema.”
se puede comenzar con:
“Voy a leer esta sección y resumir las ideas principales.”
Después se continúa con la siguiente.
El objetivo parece más manejable.
No se trata de convertir el estudio en un videojuego, sino de aprovechar un principio útil: los desafíos funcionan mejor cuando parecen alcanzables.
Los objetivos claros facilitan concentrarse
Dentro de un videojuego normalmente existe alguna indicación de qué hacer.
Llegar a determinado lugar.
Completar una misión.
Encontrar un objeto.
Resolver un problema.
El jugador conoce el objetivo.
En cambio, algunas dificultades de concentración aparecen porque la tarea fuera del juego está mal definida.
“Estudiar matemáticas” es demasiado amplio.
¿Qué significa exactamente?
Puede ser mucho más sencillo decir:
“Voy a resolver los cinco primeros ejercicios.”
El segundo objetivo tiene un final visible.
Esto puede ayudar a mantener la atención porque la persona sabe exactamente qué está intentando completar.
Después puede hacer una pausa y continuar con otro objetivo.
La frustración puede romper completamente la concentración
Cuando una persona empieza a enfadarse durante una partida, su atención también puede cambiar.
Deja de analizar con calma.
Empieza a tomar decisiones impulsivas.
Comete errores.
Se frustra todavía más.
En juegos competitivos, este ciclo puede continuar durante varias partidas.
Por eso aprender a identificar la frustración también forma parte de mantener una atención útil.
Concentrarse no significa simplemente mirar intensamente la pantalla.
También implica poder pensar con claridad.
Si el jugador está demasiado alterado, probablemente una pausa sea más útil que seguir intentando.
Lo mismo ocurre durante el estudio.
Cuando una persona lleva mucho tiempo atascada en un problema, alejarse unos minutos puede ayudar a regresar con otra perspectiva.
Dormir bien influye en la capacidad de mantener la atención
La organización del tiempo alrededor de los videojuegos también importa.
Si jugar hace que una persona se acueste constantemente más tarde, al día siguiente puede resultar más difícil mantener la atención durante clases o tareas.
En ese caso, el problema no necesariamente es el videojuego en sí.
Es el horario.
Una partida durante la tarde y la misma partida de madrugada tienen consecuencias diferentes sobre la rutina.
Por eso proteger el descanso debería formar parte de cualquier hábito digital saludable.
Una buena concentración durante el día necesita algo más que estrategias.
También necesita una rutina donde exista tiempo suficiente para descansar.
Los padres pueden observar el comportamiento completo
Cuando una familia quiere saber si los videojuegos están afectando la concentración de un niño, conviene evitar conclusiones basadas en una sola situación.
No basta con decir:
“Juega mucho, por eso se distrae.”
También sería demasiado simple decir:
“Puede concentrarse jugando, así que no tiene ningún problema.”
Es mejor observar el conjunto.
¿Puede terminar tareas apropiadas para su edad?
¿Entiende las instrucciones?
¿Se distrae únicamente cuando tiene un dispositivo cerca?
¿Está durmiendo adecuadamente?
¿La dificultad aparece en varias actividades?
¿Puede organizar periodos de estudio sin revisar constantemente el juego?
Estas preguntas ofrecen información mucho más útil.
Si las dificultades para mantener la atención son persistentes, afectan diferentes áreas de la vida y generan problemas importantes en casa o en la escuela, puede ser conveniente hablar con un profesional adecuado en lugar de atribuirlas automáticamente a los videojuegos.
Utilizar algunas estrategias de los videojuegos para estudiar
Sin convertir el estudio en un juego, existen ideas que pueden aprovecharse.
La primera es utilizar objetivos pequeños.
Completar una sección.
Resolver varios ejercicios.
Terminar una página.
La segunda consiste en recibir información sobre el progreso.
Por ejemplo, revisar respuestas después de completar un grupo de ejercicios.
La tercera es aumentar gradualmente la dificultad.
Comenzar con algo conocido puede facilitar entrar en concentración antes de avanzar hacia lo más complejo.
También puede funcionar tener un espacio de estudio con pocas distracciones.
En un videojuego, el jugador sabe dónde debe dirigir la atención.
El entorno de estudio debería intentar hacer algo parecido.
Si hay notificaciones, teléfono, videos y conversaciones al mismo tiempo, mantener la concentración se vuelve mucho más difícil.
No utilizar videojuegos como explicación para cualquier problema de atención
Los videojuegos son una parte visible de la vida de muchos jóvenes, por lo que resulta fácil responsabilizarlos cuando aparecen dificultades.
Sin embargo, la concentración puede verse influida por muchos factores.
Cansancio.
Preocupaciones.
Dificultad de una tarea.
Falta de interés.
Ruido.
Hambre.
Interrupciones.
Una mala organización.
Por eso conviene investigar antes de sacar conclusiones.
Puede ocurrir que reducir un poco el tiempo de juego ayude porque libera espacio para otras actividades.
Pero también puede suceder que el verdadero problema esté en acostarse demasiado tarde, estudiar con el teléfono al lado o intentar hacer una tarea demasiado grande sin dividirla.
Una solución útil necesita identificar la causa real.
Preguntas frecuentes sobre videojuegos y concentración
¿Jugar videojuegos mejora automáticamente la concentración?
No. Algunos videojuegos requieren bastante atención y pueden ofrecer práctica dentro de tareas específicas, pero esto no significa que cualquier jugador vaya a concentrarse mejor automáticamente en todas las actividades.
¿Por qué mi hijo puede jugar mucho tiempo pero se distrae estudiando?
Porque las actividades ofrecen niveles de motivación, dificultad y estimulación diferentes. Un videojuego puede proporcionar objetivos claros y respuestas inmediatas, mientras que estudiar puede requerir mantener atención sin esas características.
¿Es recomendable jugar durante los descansos de estudio?
Depende de la persona. Si resulta difícil terminar una partida rápidamente, suele ser mejor utilizar una actividad más sencilla como descanso.
¿Los juegos de estrategia requieren más concentración?
Pueden exigir planificación, observación y seguimiento de diferentes elementos. Otros tipos de videojuegos utilizan formas distintas de atención.
¿Jugar por la noche puede afectar la concentración al día siguiente?
Puede hacerlo de manera indirecta si provoca que la persona duerma menos por quedarse jugando hasta tarde.
¿Debería preocuparme si un niño se distrae fácilmente?
Una distracción ocasional es normal. Si las dificultades son persistentes, aparecen en diferentes contextos y afectan de forma importante la vida diaria o escolar, conviene buscar orientación profesional.
Aprender a dirigir la atención importa más que estar concentrado durante horas
Los videojuegos muestran algo interesante sobre la concentración: mantener la atención resulta mucho más sencillo cuando existe motivación, un objetivo claro y una respuesta constante a nuestras acciones.
Eso explica por qué un jugador puede pasar bastante tiempo intentando superar un reto.
Pero esa capacidad no se traslada automáticamente a cualquier actividad.
Estudiar, leer y realizar tareas necesitan otras formas de atención.
Por eso el verdadero aprendizaje no consiste en intentar permanecer concentrado durante horas sin interrupciones.
Consiste en aprender a dirigir la atención.
Saber cuándo eliminar distracciones.
Dividir una tarea grande.
Hacer pausas.
Reconocer el cansancio.
Cambiar de actividad cuando es necesario.
Y proteger el descanso.
Los videojuegos pueden ser un espacio donde niños y jóvenes practiquen atención dentro de determinadas situaciones.
El reto está en ayudarles a comprender que concentrarse no significa únicamente mirar una pantalla intensamente.
Significa aprender a utilizar la atención de forma consciente según lo que cada momento necesita.

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